Son un mundo mágico por descubrir
Una vida de tejer sueños de personas
Al mínimo precio requerido para un vestido azul
El olor a madera corroída por el tiempo
Que baña las cosas con brillantina de polilla
Arrastra sus pies para entregar el tesoro
Botones de color azul, rojo, amarillo
Afiladas tijeras negras y plateadas
Que entrelazan los hilos de la fantasía
Los cajones de don Enrique
Son el recuerdo de mi infancia
De su nombre confundido con un chicle
Sí, don Enrique, con su aroma a tiempo
Con su amabilidad ancestral
Su mirada compasiva
Cada tarde la tecnología
Hace clic con sus manos fundidas en el trabajo
Las ondas del universo le sintonizan
Las marchas fúnebres de la procesión
Que no salió a ver,
Porque su caminar pausado le impide cargar la fe
Los cajones de Don Enrique son un misterio
Sus recuerdos, sus intenciones, sus acciones
Son tejidas en los recuerdos del pasado eterno
En la mente de su descendencia

No hay comentarios:
Publicar un comentario